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Bienestar cotidiano

Más movimiento en tu día, sin empezar de cero

Una forma práctica de pensar en tus hábitos y encontrar espacio para actividades que disfrutas.

Una rutina de bienestar puede empezar por observar tu día. ¿Cuándo te mueves? ¿Qué actividades disfrutas? ¿En qué momentos pasas más tiempo sin cambiar de actividad?

Todo movimiento cuenta.

La Organización Mundial de la Salud señala que realizar algo de actividad física es mejor que no realizar ninguna. También recuerda que la actividad no se limita al deporte: caminar y otras formas de movimiento cotidiano cuentan.

En lugar de convertir tus hábitos en una lista interminable, puedes empezar por identificar qué ya forma parte de tu vida y qué te gustaría hacer con más frecuencia.

Busca algo que tenga sentido para ti.

Quizá disfrutes pasear, bailar o dedicar tiempo a una actividad al aire libre. Elegir algo que te interese puede hacer más fácil reservarle un espacio en tu semana.

Hazte tres preguntas: ¿qué actividad me apetece?, ¿qué momento de mi día encaja mejor? y ¿qué necesito preparar para hacerla posible?

Piensa en un cambio manejable.

No hace falta transformar toda tu agenda de una vez. Puedes revisar un solo hábito y observar cómo encaja con tus responsabilidades. Si necesitas un plan por una lesión o una condición de salud, acuerda los cambios con el profesional que conoce tu caso.

El mejor punto de partida es uno que puedas adaptar a tu realidad.

Revisa sin exigirte perfección.

Después de un tiempo, observa qué has disfrutado y qué ha sido difícil. Ajusta el horario, el entorno o la actividad si lo necesitas. Una rutina también puede cambiar con tus circunstancias.

Si el movimiento te preocupa o tienes una limitación que afecta a tu día, una valoración puede ayudarte a entender tus necesidades. El contenido de este artículo es general y no constituye una pauta individual de ejercicio.

Para saber más

OMS · Actividad física

Contenido informativo. Para una recomendación individual, consulta con un profesional.